jueves, 1 de mayo de 2014

PEQUEÑA CARTA DE UNA FUTURA TRABAJADORA




CARTA A LOS INCOMPETENTES Y LOS EGOÍSTAS
 (léase políticos y empresarios sin escrúpulos)

Yo no trabajo, aún soy una niña, pero ya juego a imaginar qué seré de mayor. Sueño con ser doctora o bailarina o maestra o veterinaria o astronauta… sueño un sinfín de posibilidades para las que aún tengo tiempo de decidir. Porque recuerden, soy una niña que aún está descubriendo el mundo. De ese sinfín de posibilidades, lo cierto es que tendría que restar la mitad ya que ustedes no se preocupan de que tenga una educación completa pero sí se ocupan de que en el futuro las tasas de pago sean tan altas que por mi clase social no pueda pagarlas. Y lo cierto es que a ese mismo sinfín de posibilidades debería restar la otra mitad que queda ya que los empresarios de este país están tan ocupados en EREs ficticios, congelación de sueldos y recortes para optimizar que se les ha olvidado invertir en el potencial humano y arriesgar en nuevos campos. Resultado: un sinfín de IMposibilidades. Menos mal que siempre me quedará una ocupación: CRÍTICA. Algo que me enseñarán mis padres y mis familiares sin que les pague tasa alguna y para lo que siempre hay un hueco porque de eso se trata, de salir de la zona de confort para analizar, decir y no autocensurarse. La verdad, para esto último ustedes me lo están poniendo muy fácil. ¿Tienen miedo ya? ¿No? Pues visualicen la legión de adultos críticos que les va a pasar por encima dentro de dos décadas (aprox.)

Un saludo. Sigan haciendo ustedes como que hacen algo que nos beneficia a los futuros y presentes trabajadores…


Dedicado a los trabajadores que aguantan, a los que están contentos, a los parados, a los estudiantes que acaban y no encuentran, a las mamás que luchan por reincorporarse y a todos los que no pierden la sonrisa.

miércoles, 30 de abril de 2014

ABANDONO




Espacios y cosas abandonadas... Mi cámara las captura y la imagen evoca posibles historias.

martes, 29 de abril de 2014

TEATRO Y FOTOGRAFÍA


Cuando escribo teatro veo en mi cabeza imágenes que me gustaría fotografiar. Las veo con tanta intensidad... veo el ángulo en el que capturo, la luz que se distribuye... Sin darme cuenta, calculo hasta los valores técnicos con los que debería ajustar la cámara.

Cuando fotografío veo en mi cabeza las palabras y las acciones escénicas que se desarrollan. Las veo con tanta intensidad... veo el orden en el que se produce el diálogo, la pausa y el silencio... Sin darme cuenta, estructuro un principio y un título con el que jugar y desarrollar.

Cuando escribo teatro. Cuando fotografío. Puede salir cualquier cosa... que me hace ser como voy siendo. Quedan explicadas mis dos pasiones.

Texto y Fotografía: Luis Fernando de Julián.

lunes, 28 de abril de 2014

LA NOCHE DE LOS LÁPICES (texto teatral breve íntegro)

 Aquí os dejo mi texto teatral breve dirigido a jóvenes "La noche de los lápices" inspirado en los acontecimientos que sucedieron en Argentina y llevan el mismo nombre.

Valencia, 23 de febrero de 2012. Lucía está en un parque, escribiendo en su portátil. Se acerca Álvaro.

Álvaro- ¿Qué haces?
Lucía- Estoy escribiendo una obra de teatro breve.
Álvaro- ¿De qué va?
Lucía- Acabo de empezarla. Es la historia de la noche de los lápices, unos estudiantes de secundaria argentinos que en 1976 fueron secuestrados… y aún no han aparecido.
Álvaro- A ver…

Comienza la acción paralela en los calabozos de Quilmes, muy cerca de La Plata. Vemos una sala pequeña y gris con poca luz. Al fondo un pequeño carrito metálico con ruedas, lleno de óxido y “herramientas”. Es el 17 de septiembre de 1976. Entra el guardia, un tipo corpulento y grasiento, arrastrando a un chico de unos dieciséis años con los ojos vendados, maniatado y sin camisa. El chico forcejea a la vez que grita una y otra vez:

Chico- ¡Soltame guacho! ¡Soltame!

El guardia sienta al chico en una silla destartalada, tras una vieja mesa de interrogatorios. Entra el comisario.

Guardia- (Servicial) Señor comisario.

El comisario se acerca hasta el chico y lo mira de arriba abajo. Hace ademán de golpearle en la cara para asegurarse de que la venda está bien puesta y no pueda verle.

Guardia- Este pibe no suelta manija, señor.
Comisario- ¿Le metiste la picana?
Guardia- Aún no.
Comisario- Pelotudos de mierda… ¿Es que tengo que hacerlo todo yo? Tenés que picanearle la pija (Estruja al chico por los testículos mientras este grita) O mejor denle picana por el orto que tal vez le gusta (Tirándole de una oreja) ¿verdad pibe? ¿verdad? ¿No tenés suficiente? Acá te vamos a cagar a trompadas, flaco (Suelta al chico con desprecio y saca un pañuelo con el que se limpia las manos) Que asco… creo que este se meó encima. (Pausa) Morales, se va un flaco, ponemos otro. ¿Entendés?
Guardia- Sí, señor comisario.
Comisario- (Saliendo) Dale negro.

El guardia se queda sólo en escena, se rasca el cogote pensando cuál va a ser su próximo paso.

Álvaro- (Mirando su Smartphone) ¡ufff!
Lucía- ¿Qué pasa?
Álvaro- He buscado picana: Máquina de descargas eléctrica utilizada para torturar. (Pausa) ¿Por qué los secuestraron?
Lucía- Porque hicieron una manifestación para reivindicar el boleto estudiantil.
Álvaro- ¿Qué es eso?
Lucía- Un carnet para que los estudiantes pudiesen tener descuento en el transporte público.
Guardia- (Rompiendo bruscamente su inmovilidad) Escuchame pibe… vas a cantar todo.
Chico- (Tajante)  Quiero hablar con mis viejos.
Guardia- Che, ¿querés hablar? Ok, pibe. Hablá conmigo. No seas boludo pibe, si vos querés podemos hablarlo todo, no hay problema.
Chico- La concha de la lora…

Pausa.

Guardia- ¿Con quién andas?
Chico- Con nadie.
Guardia- Dame un nombre pibe.
Chico- Con nadie, con nadie. ¡Con nadie! ¿Es que sos sordo guacho de mierda? ¿Cuántas veces tengo que repetirtelo? (Levantándose en el sitio) ¡No ando en nada, no ando con nadie! ¡Sos vos el que está podrido, no yo!

El guardia se acerca y le da un puñetazo. El chico cae sobre la silla y escupe sangre.

Guardia- Pibe, andate y cuidado. Piolas a mi no, che.  No te confundás. (Se acerca al chico y le habla al oído) Si quiero, agarro esta silla y te la meto por el orto hasta que hablés, flaco.
Chico- Eso es lo que te gusta, ¿no? ¿los ortos de los pibes?

El guardia le da otro puñetazo.

Gardia- Andate pibe, ándate. Los muchachos me contaron que tenés una hermana. Una yegua relinda ¿Todavía no se la cogieron?
Chico- No puedo verte hijo de puta, pero puedo olerte, y olés a mosca. A esas moscas de la mierda que andan todo el día pegadas chupando lo que los demás cagan. (Simula el zumbido de las alas de una mosca) Bzzzz, bzzzz. ¿Querés pegarme otra más? Dale, boludo. Ya me importa todo una mierda.

El guardia se da la vuelta y prepara un vaso de agua.

Guardia- ¿Tenes sed, pibe?
Chico- ¿Ahora sos amable?
Guardia- (Cortante) ¿Querés agua?
Lucía- (Dirigiéndose al chico) ¡No! ¡no tomes agua!
Chico- (Dirigiéndose a Lucía) ¿Por qué? Tengo sed.
Lucía- Si bebes agua y luego te dan con la picana, revientas como un sapo.
Chico- ¿Cómo lo sabés?
Lucía- Lo he leído.
Guardia- Che, ¿que no vas a responder, pibe? ¿Eh?
Chico- No. No quiero señor.
Guardia- No quiero señor… que educado parecés ahora. (Pausa). Ahora vamos a divertirnos un poco pibe.(Le derrama el agua por encima y acerca la picana) ¿Vas a hablar?

Suena un aviso en el Smartphone de Álvaro. La acción se congela.

Lucía- ¿Qué es?
Álvaro- (Lee) Valencia dobla el número de efectivos antidisturbios. Pasan de ser 100 a 190.
Lucía- No sé si pensar que tienen miedo a que hagamos algo o pensar que son ellos los que quieren hacer algo.
Álvaro- (Suena otro aviso) Nos han bautizado: “La primavera de Valencia” ¿De dónde viene eso de la primavera?
Lucía- De Praga. Luego te lo cuento. Calla, que entra alguien.

Entra el comisario que interrumpe al guardia.

Comisario- ¡Morales! Venga acá.
Guardia- (Dándose la vuelta asustado) A sus órdenes señor.

En escena se establecen dos diálogos paralelos.

Comisario- Che, ¿soltó algo el flaco?
Guardia- Nada señor. Ahora iba a meterle picana como usted me dijo…
Comisario- Dejalo, cambio de planes.

Pausa.

Comisario- ¿Sabés Morales? Yo creo que son esos libros de mierda que leen, les lavan el cerebro y se creen que pueden hacer y decir lo que quieran… Y eso no es así Morales, ¿verdad que no?
Guadia- No señor comisario.
Comisario- Hay unas normas, y esas normas están para respetarlas. No se puede ser macho si no tenés pelos en la pija.
Chico- (A Lucía) ¿Dónde lo leíste?
Lucía- ¿El qué?
Chico- Lo que dijiste, lo del vaso de agua y el sapo.
Lucía- Lo escribió…
Chico- ¿Por qué te callás? ¿Quién lo escribió?
Lucía- No sé. Lo he olvidado.
Chico- No me versees. No es cualquier cosa como para olvidarlo.
Lucía- ¿Qué importa eso?
Chico- ¿Estás loca? Vos lo sabés porque alguien que paso por acá lo vivió y después lo contó. ¿Es así?
Lucía- (Avergonzada) Sí.
Chico- Decime, ¿quién entonces?
Lucía- Algunos de los que sobrevivieron… tengo una lista.
Chico- Eso significa que otros murieron…
Lucía-Algunos muertos.  Cientos de desaparecidos…
Chico- Me llamo… (Pausa) No, déjalo piba. Vos  no me lo dirías. Y tenés razones para hacerlo… Te entiendo. Perdoname. Parecés una piba piola, tenés que saber la verdad. No nos secuestraron por el boleto. Yo ni siquiera estaba en la manifestación, pero sí estaba en la unión de estudiantes de secundaria… Nos han agarrado por estar organizados, por tener un proyecto… Nosotros no hacíamos nada malo, sólo queríamos que las cosas fuesen mejor… Había mucho movimiento; íbamos por los barrios a ayudar a la gente más pobre, nos reuníamos y debatíamos, editamos revistas estudiantiles… pero jamás hicimos nada malo. No hicimos daño a nadie. Sólo pensamos de una forma crítica y andábamos organizados, eso es lo que les jode.
Comisario- Agarrá al flaco y llevalo a la celda con los otros conchudos.
Guardia- ¿Y la picana?
Comisario- ¡Llevalo a la celda! Luego pasaré  para llevarlo al paredón. ¡Dale negro, sacalo de acá!

El guardia levanta al chico y lo saca de escena forcejeando, éste grita una y otra vez:

Chico- ¡No me olviden! ¡No me olviden! ¡no nos olviden! ¡Recordá La Plata! ¡1976! ¡Recuerden! ¡Tenés que recordar siempre!

El comisario se enciende un puro mientras contempla la escena.

Álvaro- Pero… esto es una obra de teatro, no pasó de verdad ¿no?
Lucía- Eran chicos y chicas de entre catorce y dieciocho años, secuestrados  en mitad de la noche, sin ninguna explicación, en un país tomado por una dictadura armada y sin escrúpulos en la que estaba prohibido pensar diferente a lo establecido. Ninguno de ellos se habría enfrentado así a sus verdugos, hubiese sido un suicidio inmediato, esa es la parte ficticia de esta obra. La otra parte, la de los abusos, las desapariciones y los crímenes, fue más real de lo que he escrito.


El comisario les mira desafiante. Álvaro y Lucía le aguantan la mirada nerviosos. El comisario da una honda calada a su puro y expulsa el humo hacia ellos, mientras dibuja en su rostro una sonrisa premonitoria. OSCURO FINAL.

martes, 22 de abril de 2014

LA MUERTE



Después de una Semana Santa con La Muerte tan presente, es hora de mirarla de otra forma: de soslayo y rápidamente, no vaya a ser que se enamore de nosotros y quiera intimar. Esta foto la hice en el Taller Museo de Títeres y estará entre las que se exponen en la colección "Figuras y Sombras".

CAPERUZA ROJA

 Ya está en imprenta mi álbum ilustrado juvenil "Caperuza Roja", publicado por @lapagina_48 Una historia muy diferente al cuento q...