CREADORES DE ZOMBIES (segunda parte)

Continúo con este reportaje sobre los creadores de la novela ilustrada "El legado de Chritie", y ahora sí, nos zambullimos en el proceso creativo.

Cuando llevas un rato haciéndoles fotos y preguntas al mismo tiempo, te llega una percepción nítida: El Ying y el Yang. Rápido Juapi pregunta: "¿Y yo cuál soy? Yo quiero ser la parte negra con punto blanco." No hace falta añadir más, el carácter eléctrico de Juapi se adelanta a su presentación. No por descarte, sino por elección propia, David se convierte en la parte blanca con punto negro.




Esta dualidad de caracteres es lo que marca su trabajo. Las sesiones de trabajo se dividen en dos. Las que realizan en casa de Juapi son de alto voltaje: producir, corregir, decidir, cambiar... todos los infinitivos tienen que convertirse en presentes perfectos antes de que David vuelva a su casa. Ritmo frenético, desarrollo brutal, agotamiento asegurado.

Juapi, exhausto después de un... garabato.

Las sesiones de trabajo en casa de David están más centradas en generar creatividad y reflexionar tranquilamente sobre el trabajo. De repente uno puede abrir la puerta y creer que ha llegado a un estudio de publicidad donde los creativos están desarrollando ideas aunque desde fuera parezca que están pasándolo bien. Pero de eso se trata, ¿no? ¿Quien se embarca en un proyecto creativo para sufrir? Mientras se recrean, la conversación gira en torno a mutilamientos, actos de canibalismo, violencia y todo tipo de jirones de piel humana.



Por supuesto, el ordenador y el móvil hacen mucho. Pero ver a un tipo sentado frente a la pantalla del ordenador está muy pero que muy visto. Así que durante el reportaje nos inventamos una forma nueva para mostrar cómo Juapi presenta las ilustraciones a David y entre ambos se ponen de acuerdo.



Y es que David del Portal es un escritor abierto a escuchar los comentarios y puntos de vista de sus dos socios en este proyecto. Literalmente, es capaz de absorber lo que le dices, digerirlo (reflexionarlo) y devolverte una respuesta que tome tus palabras con el mismo cuidado que las suyas. No se puede esperar menos de un escritor que encontró su vocación como katarsis y terapia ante la pérdida de un familiar muy cercano. David se observa en los espejos libre de todo hedonismo. Se busca a sí mismo atravesándolo con su mirada para caer por la madriguera de conejos y una vez llegue al fondo encontrar el material más oculto con el que crear el siguiente capítulo. Algo similar a lo que le pasa a Owen, el personaje central de la novela. (Me van mirando ustedes la ilustración de la página 22.)


Este no es el único rasgo característico de David. En igual o mayor medida se presentan la REFLEXIÓN, así con mayúsculas y el constante torrente de ideas que se acumulan en su cabeza y hay que anotar en cualquier papel.

Parece dormido, lo sé, pero es una de sus posturas preferidas para pensar.

Cualquier momento, cualquier luz, cualquier papel... es bueno para atrapar una idea.

Ambos coinciden en que el origen de esta obsesión/necesidad de escribir sobre zombies debe estar en su infancia. Ambos leían muchos comics y el paso natural en la edad adulta ha debido materializarse en escribir novelas ilustradas. Un apunte: David en su infancia se pasaba las horas sentado en el servicio leyendo todo comic o libro nuevo que conseguía. Ahora ya no...



Querida personita que lees esto, espero haber producido en ti cierto interés sobre estos dos tipos y su novela "El legado de Christie" con este pequeño reportaje desenfadado. Para cerrarlo, podría haber elegido esta foto:


Míralos, ahí guapos y sonrientes con su novela en primer plano. David Ruíz del Portal y Juapi. Casi da ganas de hacer una postal y mandarla por Navidad... Pero no, no voy a cerrar así, sino con esta otra foto:


Una foto que aparentemente no dice nada. Les vemos recogiendo todo el "pifostio" que hemos armado para hacer las fotos y parece que están a punto de darse uno de esos estúpidos coscorrones que salen en los vídeos. Ahí está el encanto. No se dan. A vuestra izquierda el iceberg con su majestuosa templanza y a vuestra derecha el volcán con su desenfreno arrollador. Dos moles creativas totalmente opuestas capaces de trabajar perfectamente compenetrados en cualquier tarea que se propongan; desde recoger libros hasta escribirlos. El Ying y el Yang, ¿no?

Fotos y texto: L. Fernando de Julián "Nani" 
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